DESILUSIÓN

Llevo sin escribir en el blog bastantes meses. Falta de tiempo, falta de ganas, tal vez es que no tenía nada que contar. ¿No sé?
Y hoy he decidido que iba a escribir unas líneas, pero la verdad es que me siento ante la pantalla del ordenador y no sé que contar. Es más, estas letras que ahora mismo estoy tecleando no son más que morralla que sólo sirve de relleno mientras mi cabeza da vueltas en busca de algo que contar.
La gran mayoría de las entradas que he publicado en esta cuenta son de carácter político, y dentro de ellas, Cataluña ocupa un lugar privilegiado. Desde la última vez que me digné a escribir han pasado muchas cosas en la política nacional e internacional. Pedro Sánchez ha llegado a la Moncloa tras ganar una moción de censura contra Mariano Rajoy, convirtiéndose así en el séptimo Presidente del Gobierno en la democracia. Va a sacar los restos del dictador, Francisco Franco, del Valle de los Caídos. En Cataluña, si quieren saber cómo están las cosas, pueden leer las entradas que escribí hace un año. La cosa no ha cambiado mucho. Ah, bueno, hay lazos amarillos por las calles, pero poco más.
Además, la crisis migratoria del Mediterráneo se ha agravado, acercándonos a una situación que califico de insostenible. Al Gobierno de Italia ha llegado un señor, por llamarlo de alguna manera, que está agitando los cimientos de la Unión Europea. Cimientos que aún se sostienen bajo el esfuerzo de Macron y Merkel. Veremos por cuanto tiempo. El soberbio y viejo orgullo inglés sigue acercando al Reino Unido a un precipicio incierto y preocupante. Y Trump y Putin van a lo suyo. Ni me molesto en contar cosas de ellos, me da demasiada pereza. 
Entonces, ¿por qué habiendo ocurrido tantas cosas no sé que contaros? Sinceramente, no lo sé (si lo supiera no haría la pregunta, sería estúpido). Pero creo que tengo una idea de por donde van los tiros. 
Desde que tengo uso de razón me ha gustado la política. Yo era de esos, hace años ya, que me veía las cinco horas y media de la Sexta Noche. No lo he vuelto a ver. Me he desencantado de la vida política. He perdido las ganas. Me he desilusionado. Oía entrevistas a gente como Iñaki Gabilondo, José Sacristán, Arturo Pérez-Reverte, Manuela Carmena, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Cristina Almeida, Joan Coscubiela, Margarita Robles, Juan Echanove... Y otras tantas personas de esas que dices "¡Da gusto oírlos hablar!". Y así es, a veces estabas con la cabeza agachada mirando el móvil y cuando empezaba la entrevista parecía que tus orejas se abrían y tus ojos se levantaban. Porque son personas que desprenden sabiduría, como dice la expresión. Parecía que en cualquier momento iban a decir esa frase que te hacía 'clic' y te quedaba marcado para siempre. Y muchas veces así sucedía. Y lo más importante, da igual que compartieras sus ideas o no, que estuvieras de acuerdo con lo que exponían o no. Daba igual. Son gente educada, elegante, que saben mantener una conversación de altura, de nivel. Te convencen. Te ganan. Merecen la pena.
¿Y qué tenemos ahora? Eso se ha perdido. El nivel de la política y del periodismo está alcanzando mínimos tan decadentes que al final llegas a la fase indiferencia. Ese estado personal en el que dices "Paso. Que hagan lo que quieran. No merece la pena..." 
Puede que me esté poniendo extremista. Puede que la situación no sea tan grave y que no todo esté tan mal, pero al final es lo que nos transmiten. Lo que nos llega. Lo que vemos.
Y cuando llegan el desencanto y la desilusión, el barco queda a la deriva. Sin objetivos, sin ilusiones, sin esperanza y sin referentes no nos queda nada. No tenemos un móvil por el que luchar. Y sin pasión, no hay Patria. No hay Nación. Y es ahí donde surgen los radicalismos. Es en ese punto de no inflexión donde el fascismo asoma la cabecita y empieza a embaucar las mentes de esos jóvenes sin futuro, sin ilusión y sin esperanza. Y les da respuestas. Les hace promesas. Les construye un proyecto en el creer. Claro, la realidad es mucho menos bonita. Nadie viene a darte un mitin y te dice "Quiero abrir un nuevo Auschwitz". Obviamente. 
A día de hoy esto no ha sucedido, al menos en España. Espero que aún estemos a tiempo de invertir la situación, de reconducir las cosas y luchar por defender lo que tenemos y lo que somos. Espero que aún haya gente dispuesta a luchar por mejorar las cosas, por mejorar la sociedad.
Porque si esto no sucede, estaremos condenados a vivir en Un Mundo Feliz.

Un saludo,
Alberto.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Respuesta a Andrés Manuel López Obrador

Yo también saludaría a Junqueras