SE NOS FUE...

El pasado sábado 26 de agosto de 2017 tuvo lugar el llamado "Combate del Siglo" entre Floyd Mayweather, ex-boxeador campeón mundial en cinco categorías, y Conor McGregor, estrella de la UFC. Este evento no pasará a la historia por el combate en sí (yo, personalmente, sigo sin entender como hay gente a la que le gusta ver a dos personas pegarse, pero bueno, no vamos a valorar eso), ni por lo que había en juego. Este evento será recordado por la indecente cantidad de dinero que ha movido. Algunas de las mareantes cifras económicas que la pelea ha generado son las siguientes:
Conor McGregor, que no dio ni un solo golpe potente a su contrincante, se metió en el bolsillo 30 millones de dólares (uno detrás de otro), cifra que aún podría aumentar considerablemente con los derechos televisivos de los canales de pago (sobre los 75 millones). En el caso del vencedor, Floyd Mayweather, la cantidad garantizada es de 100 millones de dólares, aunque se sabe que tras los repartos el estadounidense se llevará a su casa más de 300 millones. Pero aquí nadie es tonto, y hay pastel para todos, la Comisión Atlética de Nevada recibió más de 10 millones de dólares (seamos sinceros, visto lo visto, parece poco. Yo, al menos, habría pedido 30), simplemente por certificar que se trataba de una pelea de boxeo.
Los precios de las entradas para el combate tampoco pasaron inadvertidos a ojos de los espectadores. Aquellos aficionados que optaron por seguir la batalla en directo desembolsaron entre 500 y 10 000 dólares (y eso son los precios oficiales, de la reventa mejor ni hablamos). Se recaudaron cerca de 100 millones sólo en entradas de las gradas del T-Mobile Arena de Las Vegas. Pero es en la televisión donde más dinero se movió. En América se cobró entre 90 y 100 dólares por verlo en Alta Definición. En España, Bein Sports lo ofreció por 12 euros. El Estado de Nevada calculó que se generarían unos 70 millones por apuestas. En total, sumando todos los conceptos, se estima que el dinero que este evento movió pudo rondar los 1000 millones de dólares. 
¿Estáis ya mareados? Yo desde hace un rato. Pero tenemos más. En España, alrededor de 60 000 usuarios se dieron de alta en modalidad PPV para poder seguir la retransmisión en directo. Esto supone un récord nacional en datos de televisión en línea o vía Internet. 
Después de todo esto, ¿que conclusiones sociales podemos sacar?
Desde mi punto de vista, que imagino que muchos compartirán y otros muchos no, veo que a esta sociedad se le ha ido la "pinza". El deporte se nos ha ido de las manos (se me vienen a la cabeza los 222 millones de euros que el PSG ha pagado al FC Barcelona por el jugador brasileño Neymar). Es todo una locura. Aún me cuesta entender cómo la gente no se echa a las calles, cómo no hay revueltas populares. Porque una cosa tengo clara, a ese trabajador de la construcción que se levanta en invierno a las 6 de la mañana para ir a currar a un andamio durante 8 horas por 700 euros al mes, esto no le puede sentar bien. Si yo tengo problemas para dar de comer a mis hijos y veo estas vomitivas cifras por la tele... ¿qué puedo pensar? Nada bueno.
El sistema capitalista norteamericano (cada vez más implantado y aceptado en Europa), es un modelo social condenado al colapso. Ya ha sido un milagro su supervivencia durante la crisis (porque hemos de recordar que hay gente que ha muerto. Por ejemplo, me acuerdo de una vecina de Bilbao que se tiró por la ventana de su casa, desesperada, minutos antes de que el banco fuera a quitársela). Un sistema económico en el cual los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres es un sistema con fecha de caducidad. Esto es una cuerda, con dos extremos, y la cuerda cada vez está más tensa. Unos tiran hacia su lado, mientras todos los demás se agarran como pueden del otro extremo. Algunos deberían empezar a plantearse que van a hacer cuando ésta se rompa. Porque se va a romper. Porque no hay marcha atrás. Porque se nos fue...
Un saludo,
Alberto.

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