CETA - TTIP

¿Habéis oído alguna vez hablar de las siglas CETA? ¿Y del TTIP? Seguro que muchos sí. Y seguramente también habréis escuchado a políticos, periodistas, tertulianos... debatir sobre el tema. Es más, seguro que alguno de los que leáis esto habréis también charlado del tema con amigos y tendréis una clara postura al respecto. ¿Pero sabemos bien que son el CETA y el TTIP?

El Acuerdo Integral sobre Economía y Comercio o Acuerdo Económico y Comercial Global (AECG), más conocido por sus siglas en inglés CETA es una propuesta de tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Canadá.
La Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI), conocido por sus siglas en lengua inglesa como TTIP Área de Libre Comercio Trasatlántico, es una propuesta de tratado de libre comercio (TLC) entre la Unión Europea y Estados Unidos.
Vamos a hacer aquí una parada, y vamos a preguntarnos: ¿sabemos realmente qué es un tratado de libre comercio?

Un tratado de libre comercio (TLC) consiste en un acuerdo comercial regional o bilateral para ampliar el mercado de bienes y servicios entre los países participantes de los diferentes continentes o básicamente en todo el mundo. Eso consiste en la eliminación o rebaja sustancial de los aranceles para los bienes entre las partes, y acuerdos en materia de servicios. Este acuerdo se rige por las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) o por mutuo acuerdo entre los países.
Un TLC no necesariamente lleva una integración económica, social y política regional, como es el caso de la Unión Europea, la Comunidad Andina, el Mercosur y la Unión de Naciones Suramericanas. Si bien estos se crearon para fomentar el intercambio comercial, también incluyeron cláusulas de política fiscal y presupuestario, así como el movimiento de personas y organismos políticos comunes, elementos ausentes en un TLC.
Los objetivos principales de un TLC son: 
  • Eliminar barreras que afecten o mermen el comercio entre las zonas que firman el tratado.
  • Promover las condiciones para una competencia justa.
  • Incrementar las oportunidades de inversión.
  • Proporcionar una protección adecuada a los derechos de propiedad intelectual.
  • Establecer procesos efectivos para la estimulación de la producción nacional y la sana competencia.
  • Fomentar la cooperación entre países miembros.
  • Ofrecer una solución a controversias.

Sin embargo, la ratificación por parte de la Unión Europea de estos tratados, ha generado una gran controversia social y multitud de manifestaciones se han repetido por todo el continente para protestar contra la entrada en vigor de estos acuerdos. Además, ha sido ampliamente criticado por el secretismo en el que se han desarrollado las negociaciones y por las posibles consecuencias laborales, jurídicas, sanitarias o medioambientales.
Pero, ¿Se rebajará la protección de derechos?
Esta es la pregunta inmediata que ha suscitado en numerosos y muy dispares colectivos la idea base del TTIP y del CETA: la homologación de normas y exigencias administrativas. Las normas europeas son más restrictivas en cultivos transgénicos o en el uso de hormonas de crecimiento, los suplementos alimenticios o la aplicación masiva de antibióticos en el ganado, como también lo son en la privacidad de los datos, las explotaciones de hidrocarburos con la técnica de la fracturación hidráulica o cuestiones laborales. La Comisión Europea insiste en que esa es una línea roja que no se va a traspasar, que ese es el mandato recibido por los Veintiocho de la UE. Pero solo los textos permitirán comprobarlo.

Os invito a leer más sobre el tema y a sacar conclusiones por vosotros mismos. Desde luego, puedo decir que es algo complejo, difícil de analizar y que, a día de hoy, genera muchas dudas. Y lo único cierto hasta la fecha, es que desde la UE se está dando muy poca información a la ciudadanía sobre las negociaciones, lo cual, es sospechoso.

Un saludo,
Alberto.

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