EL PARLAMENT PROCLAMA LA DUI
Hoy el Parlament de Cataluña ha culminado el ya conocido procés con la proclamación de la DUI (Declaración Unilateral de Independencia), con los votos favorables de 70 diputados independentistas de la coalición Junts Pel Sí y de los antisistema de la CUP.
Instantes después, el Senado, tal y como ya tenía previsto, ha aprobado por mayoría absoluta la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Y esta tarde habrá dos reuniones del Consejo de Ministros.
Esto es lo que ha sucedido. Pero seguro que habrá mucha gente, tanto catalanes como del resto de España, que estarán en sus casas disgustados, preocupados, decepcionados, indignados y, sobre todo, expectantes acerca de los acontecimientos que puedan producirse en las próximas horas y en los próximos días.
Hasta aquí los hechos. Ahora procedo a dar mi valoración y mi opinión al respecto:
En primer lugar, lo único que ha quedado claro, tanto en España como fuera de nuestras fronteras, es que el Govern de Cataluña, presidido por Carles Puigdemont, es un circo. Un espectáculo de mal gusto en el que han demostrado que la situación se les ha ido de las manos. Ayer convocaron una reunión a las 13.30, después la aplazaron a las 14.30, a las 14.15 dijeron que se suspendía, y poco después dijeron que a las 17.00. Al final, salió Puigdemont y, para variar, no dijo nada. En fin, sobran las palabras. Ellos solos se desacreditan con cada uno de los pasos que dan.
También hay que dejar bien claro que, tanto Puigdemont como su partido, el PDeCAT, llevan siendo, desde que comenzó la legislatura, una marioneta en manos de ERC y de las CUP. Porque hay que saber que CiU nunca había sido un partido independentista hasta 2012. Simplemente era un partido nacionalista que buscaba obtener ciertos beneficios para su región. Para que nos entendamos, CiU jugaba un papel como el que ahora está jugando el PNV en el País Vasco, muy alejado del independentismo que sí defendió en el pasado.
En segundo lugar, hay que hablar de la respuesta que va a dar (o que tiene que dar) el Gobierno. Yo siempre me he mostrado contrario a la aplicación del artículo 155, tal y como habéis visto en pasadas publicaciones, sin embargo, la radicalización de los acontecimientos que han tenido lugar en los últimos días y que han culminado en la DUI de hoy, hacen que el 155 sea ya la única respuesta posible para frenar esta continua burla de la ley. Por lo tanto, apoyo y defiendo la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. Para que no haya dudas. Sin embargo, bien es sabido que el 155 es un artículo muy abierto, muy ambiguo y que da lugar a infinidad de posibles medidas a adoptar.
Es fundamental aplicar el artículo con proporcionalidad y con medidas que sean lo más "suaves" posibles. Porque lo peor que podría hacer el Gobierno sería dar una respuesta desmesurada, ya que es lo que ellos quieren, lo que están buscando y lo que daría alas a un procés que empieza a languidecer por sí solo.
Además, es vital aplicar el artículo con el apoyo y el respaldo de todas las fuerzas de ámbito nacional, o en su defecto, tratando de sumar el mayor número de apoyos posibles. Porque lo que hace falta es unidad y fraternidad para acabar con esta crisis. Tanto Ciudadanos (C's) como el PSOE han dado su apoyo total al Gobierno y al PP. Pero creo que hay que hacer los esfuerzos necesarios para tratar de sumar a otras fuerzas a este apoyo, como Podemos e Izquierda Unida, que a día de hoy cuentan con millones de votos repartidos por toda España, y cuya coalición conforma la tercera fuerza política del país. Pero yo doy un paso más, creo que hay que tratar de sumar al PNV, que, tal y como he dicho antes, es un partido con mucho peso en una comunidad tan delicada como es el País Vasco y que, por suerte, parece haber abandonado la idea de la independencia (aunque de vez en cuando la deje aflorar en función de intereses políticos y/o económicos).
Para terminar, quiero añadir que para solucionar la crisis catalana y acabar para siempre con el independentismo hay dos pasos, ambos igual de importantes:
El primero es el cumplimiento de la ley. Se pueden negociar cambios en las leyes, se puede negociar el modo en el que ésta se aplica y se pueden negociar todo tipo de cosas. Sin embargo, el cumplimiento de la ley es innegociable. Cumplir la ley no es una opción, es una obligación. Y también un derecho. Hay que subrayar que la ley no está para fastidiar a nadie. Las leyes se hacen para ayudar y proteger a los ciudadanos, para garantizar los derechos y la seguridad y para preservar el orden.
El segundo paso es el de la seducción. Para acabar para siempre con el independentismo no basta con aplicar la ley. Hay que empezar, desde mañana mismo, a trabajar en la ardua tarea de seducir a todos los catalanes independentistas de que el proyecto español es su mejor opción. Hay que convencer a los catalanes de que España les quiere, aunque los independentistas se empeñen en decir que no. Y hay que mostrarles que España es un país moderno, avanzado, democrático y que ofrece oportunidades. Vivimos en uno de los mejores países del mundo, por lo que hemos de mostrarnos orgullosos y agradecidos de tener la suerte de ser españoles. Y esa es la imagen que hemos de exportar. Y esto vale tanto para los catalanes que se han desconectado del proyecto común como cuando vamos al extranjero.
Desde la perdida de los últimos territorios del Imperio, por el ya lejano año 1898, los españoles nos hemos mostrado al mundo con una imagen de complejo. Y no tenemos motivo para ello, sino para todo lo contrario.
Ayer, hoy, mañana y siempre: Viva España. Y por supuesto también, Viva Cataluña.
Un saludo,
Alberto.
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