VALORACIONES SOBRE CATALUÑA
El pasado domingo 1 de octubre en Cataluña se vivió una jornada, como poco, especial. El Govern liderado por Carles Puigdemont había convocado a más de 5 millones de catalanes a un referéndum sobre la independencia de Cataluña del resto de España. La pregunta que rezaban las papeletas era: "¿Quiere que Cataluña sea un estado independiente en forma de república?".
Sin embargo, el Tribunal Constitucional, el máximo organismo de justicia que hay en España, había declarado ilegal dicho referéndum, por incumplir numerosos artículos de la Constitución (y también otras leyes vigentes en el sistema judicial español), además por haberse aprobado sin cumplir con los protocolos establecidos en el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006. A raíz de esta suspensión, se ordenó por parte de los ministerios correspondientes la cancelación de dicha convocatoria. Orden que el Tribunal Constitucional hizo llegar a la Generalitat de Cataluña. Por supuesto, el Govern hizo caso omiso a la orden y continuó con su llamada "Hoja de Ruta". Los cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado comenzaron a desactivar el referéndum (requisando papeletas de las imprentas, cerrando la web del referéndum habilitada por la Generalitat, etc.).
Hasta aquí todo con relativa normalidad, hubo unas detenciones a altos cargos del Govern y se llamó a declarar a los más de 700 alcaldes que habían comunicado a la Generalitat que cederían locales públicos para la celebración del referéndum, lo cual generó indignación en gran parte de la sociedad catalana. Pero a parte de esto, nada se salía del plan trazado tanto por los independentistas como por el Ejecutivo de Mariano Rajoy.
Pero llegó el 1 de octubre. Se había ordenado a los Mossos d'Esquadra cerrar los colegios a las 6.00 pero en algunos casos no cumplieron con la orden recibida. Este hecho provocó que Justicia e Interior mandaran intervenir a la Guardia Civil y a la Policía Nacional. La resistencia a la entrada de los colegios de los ciudadanos que pedían votar provocó unas cargas policiales que se saldaron con unos cientos de heridos y a raíz de ahí ya conocemos todo lo demás.
Ahora paso a hacer una breve valoración de los hechos a título personal. En primer lugar, ni he hablado, ni voy a hablar del resultado del referéndum, porque fue ilegal (no debería haberse celebrado), porque no había un censo oficial y el que tenían no había sido obtenido por los medios oficiales. Además, fue aprobado con una ley ilegal que incumplía un sinfín de artículos del Estatut y porque fue aprobado en 2 horas (lo mínimo establecido son 48 horas para que la oposición pueda presentar enmiendas), sin debate parlamentario. Por no hablar de que, a lo largo de la jornada, la Generalitat incumplió varios artículos de su propia ley (en fin, un disparate). Además, la falta de control en algunos centros de votación provocó que hubiera personas que pudieron votar varias veces. Por no hablar de la urna que ya estaba llena de votos con el Sí antes de comenzar (a las 7.00 de la mañana).
Yo creo que el referéndum tenía que haberse impedido. Porque era ilegal (no me cansaré de repetirlo). Se cometió el error de confiar en los dirigentes de los Mossos, que ya habían avisado de que serían fieles a la Generalitat. Pero, una vez se vio que no se iba a poder detener el referéndum, ¿qué necesidad había de mandar a los Cuerpos y Fuerzas de seguridad del Estado cargar contra la población? Ese ha sido un error grave e imprudente que ha provocado una oleada de reacciones en contra de la actuación del Gobierno por parte de las autoridades europeas y de los partidos no independentistas del resto de España. Un desgaste institucional inútil y absurdo, porque sabían que no serviría para nada. No tuvo ningún sentido. Y encima, hacen que las culpas caigan sobre los policías y los guardias civiles, que simplemente cumplían órdenes. Repito, ellos no tienen ninguna culpa. Es más, no tienen ninguna responsabilidad. Y desde el Gobierno central, así como la Delegación del Gobierno en Cataluña deberían asumir la responsabilidad que les corresponde, que es toda. Todo lo que no sea una dimisión de Enric Millo es insuficiente. Por otro lado, las cargas fueron desproporcionadas. Desde mi punto de vista, una vez los colegios no fueron cerrados a las 6.00 ya se debería haber dejado votar. Al fin y al cabo, todo el mundo sabía que la votación era ilegal y ningún organismo nacional o internacional lo habría aceptado como válido. Por lo tanto, vuelvo a insistir, las cargas policiales fueron inútiles, desproporcionadas, incoherentes y no debieron haberse producido. Lo único que lograron fue generar más independentistas, dar una mala imagen exterior de España y otorgar a los nacionalistas un capítulo más en la eterna propaganda del victimismo. En definitiva, no hay por donde cogerlo.
Por otro lado, yo siempre me he mostrado en contra de aplicar el artículo 155. Y sigo oponiéndome. Ahora bien, en caso de DUI (Declaración Unilateral de Independencia), no criticaré al Gobierno si aplica el 155, porque no le habrán dejado más remedio. Eso sí, yo siempre estaré del lado de aquellos que creen que esto se soluciona con diálogo.
Enlazándolo con lo anterior, toca hablar de Mariano Rajoy y del Gobierno. El presidente lleva 5 años siguiendo una estrategia de "perfil bajo". Ha procurado evitar cualquier tipo de negociación y ha rechazo un sinfín de propuestas para solucionar esta crisis. Ha confiado en que el paso del tiempo fuera enfriando el procés (pero la fuerte maquinaria independentista ha mantenido vivo el choque frontal) y que ello no afectara a su imagen (y aquí si ha salido airoso. El procés no solo no le ha generado desgaste, sino que le ha proporcionado un apoyo mayor en el resto de España, puesto que la gente confía más en el PP que en otros partidos para asegurar la unidad de España).
Es muy importante aclarar que tanto el PP como PDCat (antigua CiU) tienen un punto en común: Mantener vivo el procés les permite ganar tiempo para no hablar de la corrupción. Y ahí Rajoy está actuando igual: Confiar en que el paso del tiempo enfríe la crisis de partido provocada por la corrupción.
Con todos estos ingredientes sobre la mesa, lo único que puedo pensar yo, y cualquiera con un par de neuronas funcionando, es que ni Rajoy ni el PP están capacitados a día de hoy para revertir el independentismo catalán y generar ilusión por España a aquellos que se quieren marchar. Cuando él llegó al Palacio de la Moncloa el independentismo en Cataluña tenía un apoyo del 15 %. Hoy ese apoyo se ha multiplicado por 3. Sobran los argumentos.
Por lo tanto, todo pasa por unas elecciones generales en España en la que los partidos se posicionen claramente respecto al problema catalán. Así mismo, Puigdemont y su Govern deben ser inhabilitados por incumplir gravemente la ley. Sin medias tintas. Y, posteriormente, debe haber unas elecciones autonómicas en Cataluña donde cada partido político proponga sus ideas sin rodeos.
Yo no tengo miedo a las urnas, creo que hay que votar. Creo que hay que hablar del encaje de Cataluña en España. Pero tenemos que hacerlo todos. Debe haber un referéndum en toda España, porque guste o no, España sigue siendo la que es y la soberanía reside en el conjunto del pueblo español, y no sólo en una parte.
Quiero hacer un guiño a la manifestación que tuvo lugar el 8 de octubre en Barcelona a favor de la Unidad de España. Por fin la mayoría silenciosa salió de sus casas. Más de un millón de catalanes marcharon por la capital catalana diciendo alto y claro que quieren seguir siendo españoles y catalanes, porque Cataluña es España.
Me he extendido mucho, pero todo lo sucedido merecía una opinión clara, explicada y razonada.
Un saludo.
Alberto.
Por otro lado, yo siempre me he mostrado en contra de aplicar el artículo 155. Y sigo oponiéndome. Ahora bien, en caso de DUI (Declaración Unilateral de Independencia), no criticaré al Gobierno si aplica el 155, porque no le habrán dejado más remedio. Eso sí, yo siempre estaré del lado de aquellos que creen que esto se soluciona con diálogo.
Enlazándolo con lo anterior, toca hablar de Mariano Rajoy y del Gobierno. El presidente lleva 5 años siguiendo una estrategia de "perfil bajo". Ha procurado evitar cualquier tipo de negociación y ha rechazo un sinfín de propuestas para solucionar esta crisis. Ha confiado en que el paso del tiempo fuera enfriando el procés (pero la fuerte maquinaria independentista ha mantenido vivo el choque frontal) y que ello no afectara a su imagen (y aquí si ha salido airoso. El procés no solo no le ha generado desgaste, sino que le ha proporcionado un apoyo mayor en el resto de España, puesto que la gente confía más en el PP que en otros partidos para asegurar la unidad de España).
Es muy importante aclarar que tanto el PP como PDCat (antigua CiU) tienen un punto en común: Mantener vivo el procés les permite ganar tiempo para no hablar de la corrupción. Y ahí Rajoy está actuando igual: Confiar en que el paso del tiempo enfríe la crisis de partido provocada por la corrupción.
Con todos estos ingredientes sobre la mesa, lo único que puedo pensar yo, y cualquiera con un par de neuronas funcionando, es que ni Rajoy ni el PP están capacitados a día de hoy para revertir el independentismo catalán y generar ilusión por España a aquellos que se quieren marchar. Cuando él llegó al Palacio de la Moncloa el independentismo en Cataluña tenía un apoyo del 15 %. Hoy ese apoyo se ha multiplicado por 3. Sobran los argumentos.
Por lo tanto, todo pasa por unas elecciones generales en España en la que los partidos se posicionen claramente respecto al problema catalán. Así mismo, Puigdemont y su Govern deben ser inhabilitados por incumplir gravemente la ley. Sin medias tintas. Y, posteriormente, debe haber unas elecciones autonómicas en Cataluña donde cada partido político proponga sus ideas sin rodeos.
Yo no tengo miedo a las urnas, creo que hay que votar. Creo que hay que hablar del encaje de Cataluña en España. Pero tenemos que hacerlo todos. Debe haber un referéndum en toda España, porque guste o no, España sigue siendo la que es y la soberanía reside en el conjunto del pueblo español, y no sólo en una parte.
Quiero hacer un guiño a la manifestación que tuvo lugar el 8 de octubre en Barcelona a favor de la Unidad de España. Por fin la mayoría silenciosa salió de sus casas. Más de un millón de catalanes marcharon por la capital catalana diciendo alto y claro que quieren seguir siendo españoles y catalanes, porque Cataluña es España.
Me he extendido mucho, pero todo lo sucedido merecía una opinión clara, explicada y razonada.
Un saludo.
Alberto.
Comentarios
Publicar un comentario