CUPO VASCO

Estos días se habla mucho del denominado Cupo Vasco, que será aprobado por el Congreso de los Diputados en breve, con los votos en contra de dos partidos tan separados en el espectro político como lo son Ciudadanos (C's) y Compromís. Pero, ¿sabemos realmente qué es el Cupo Vasco y qué consecuencias tiene?

El concierto económico es un instrumento jurídico que regula las relaciones tributarias y financieras entre la Administración General del Estado de España y la comunidad autónoma del País Vasco, y que forma parte del régimen foral. Históricamente, las tres provincias vascas gestionaron sus propios sistemas tributarios derivados de sus fueros, pero tras la Tercera Guerra Carlista (1876) se implanta un sistema de colaboración entre los territorios históricos y el Estado.
Estos conciertos han evolucionado con el tiempo: en una primera etapa entre 1878 y 1937 las tres provincias vascas dispusieron de ellos, mientras que durante el franquismo y hasta 1980 solo la provincia de Álava los mantuvo por su apoyo al régimen dictatorial. A partir de 1981, y tras ser reconocidos los derechos históricos de los territorios forales en la Constitución de 1978 y el Estatuto de Guernica (1979), se aplica el concierto actualmente vigente.

Sinceramente, creo que en el ámbito político y en el ámbito de la estabilidad institucional, el Cupo Vasco ha servido para frenar los anhelos independentistas de parte de la población vasca, hasta el punto de reducirlos a la mínima expresión (de hecho, a día de hoy, el PNV rechaza abiertamente la independencia y se encuentra cómodo con la situación actual. Y EH-Bildu, el partido más radical en el tema independentista vasco, tampoco busca la secesión de forma contundente y unilateral como si sucede en Cataluña). Por lo tanto, en ese tema, y sólo en ese tema, podríamos decir que es positivo.
Pero desde luego, de lo que no cabe duda, es de que este privilegio es eso, un privilegio. Y eso no significa ni más ni menos, que el poner a unos ciudadanos por encima de otros, por el único hecho diferencial de haber nacido en una u otra provincia. Y eso es un indudable atentado contra la igualdad de todos los españoles. 
El Cupo Vasco representa uno de los últimos privilegios feudales que quedan en nuestro país. Un resquicio de los oscuros entresijos de los poderes señoriales de la España medieval. 
Yo no creo que lo mejor sea suprimirlo de golpe e igualar las obligaciones tributarias vascas con las del resto de CCAA de la noche a la mañana. Lo mejor sería ir limitando poco a poco el Cupo Vasco y que vaya reduciéndose progresivamente, para que la igualación sea de un modo continuo y no brusco. En cualquier caso, no afectaría a la calidad económica de la sociedad vasca ni repercutiría negativamente en los salarios de los trabajadores ni en los precios de los productos. Simplemente bastaría con reajustar ciertos parámetros fiscales de modo que, insisto, se logre la igualdad entre todos los españoles que reza la Constitución. 

Un saludo,
Alberto.

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