Un Genocidio Lingüístico

Actualmente vivimos un genocidio lingüístico nunca antes visto en la historia de la humanidad. Así de claro. A continuación, expondré brevemente porqué considero que el idioma inglés, con todo su poder político, militar, económico e institucional detrás, está invadiendo las culturas de todas las regiones y de todos los países del mundo.

En primer lugar, conviene echar la vista atrás y observar qué ha sucedido a lo largo de la historia en este aspecto. Es evidente que, en cada época, el idioma del país o región que dominaba el panorama internacional (generalmente me refiero a un dominio militar y/o territorial) era la lengua predominante y aquella que más se empleaba en el comercio internacional, en las cortes entre los monarcas de distintos países, en la expansión de la cultura, etc. Sin embargo, hemos de tener en cuenta que casi siempre que un país ejercía un dominio sobre el resto, este dominio era total. Véase el Imperio Romano, el Imperio Español, el Imperio Portugués, los imperios coloniales del siglo XIX (Reino Unido, Francia, etc.), que dominaron, algunos de ellos, la práctica totalidad del mundo conocido. 

Obviamente, Estados Unidos es la nación dominante en la actualidad militar y, sobretodo, económicamente. Por consiguiente, es de entender que la lengua inglesa sea la predominante en el contexto internacional. Más aún si contamos con el importante papel que juegan en el mundo países como Reino Unido, Canadá o Australia, donde también domina el inglés.

Sin embargo, si vemos el panorama global actual, el dominio de Estados Unidos no es tan pronunciado como en su época lo fueron los nombrados anteriormente. China tiene una población cuatro veces superior a la del país norteamericano. Rusia y China, aliados estratégicos, poseen unos ejércitos que, juntos, no tienen mucho que envidiar al de los Estados Unidos. La Unión Europea, que económicamente actúa prácticamente como si fuera un único Estado, tiene un PIB superior al de EEUU. Y junto a todo esto, un largo etcétera que hace pensar que el inglés no tendría porque pesar tanto.

En segundo lugar, debemos entender que la cuestión que aquí abordo va mucho más allá. El idioma es sólo el medio o el mecanismo por el que transmitir una ideología. EEUU es el claro abanderado y defensor del capitalismo en el mundo. De hecho, salta a la vista que, cuando al Gobierno de EEUU (el que sea en cada caso, ahí no distinguen colores) le viene en gana, actúa como juez, jurado y verdugo del mundo. Ponen y quitan tropas allí donde les conviene e incluso invaden naciones soberanas dejando miles de muertos a su paso. Por ello, la cuestión del idioma es tan solo la superficie de un iceberg colosal. 

En tercer lugar, y volviéndome a centrar en la cuestión del idioma, cabe destacar que lo más grave de este genocidio lingüístico es que el enemigo lo tenemos en casa. En España, todas las instituciones locales, autonómicas y nacionales, estén bajo el mandato del partido que sea, fomentan la educación en inglés, las publicaciones en inglés e incluso hay programas en inglés en La 2, de RTVE. Debe ser lo único en lo que están a favor todos los partidos políticos.

Es obvio que, en la situación global en la que vivimos en el siglo XXI, no podemos privar a nuestros hijos de aprender inglés ya que, de hacerlo, les estaríamos poniendo en una fuerte desventaja con respecto a los jóvenes de nuestros países vecinos. Sin embargo, hay que tener en cuenta dos aspectos importantes:
  I. Una cosa es aprender el idioma inglés y poder comunicarse en él sin problema, y otra bien diferente es dejar de saber español o mal usar nuestra lengua. Prácticamente todo el mundo usa, en su lenguaje del día a día, palabras en inglés. Algunas palabras como "software" o "hardware" no tienen una traducción directa, pero otras, como "hall", "stop" (en Ecuador o Costa Rica en las señales de tráfico pone "PARE" y en Argentina y México pone "ALTO"), "hashtag", "smartphone", "tablet", etc. tienen una traducción fácil, directa y conocida por todos. Es, como poco, humillante, para los que vemos la situación así, el no emplearlas. 
 II. Es fundamental tener en cuenta una cosa. Está claro que países como Suecia, Finlandia, Dinamarca... que tienen una lengua oficial que sólo se habla en ese país y que apenas conocen 8, 9 o 10 millones de personas, tienen que usar el inglés para poder "salir" al mundo y, por razones obvias, deben exportar su cultura, ciencia, tecnología y educación en inglés, porque su idioma no tiene recorrido fuera de sus fronteras. Pero no es el caso del idioma español. El español es el segundo idioma más hablado del mundo con unos 580 millones de hablantes, es conocido y hablado en los 5 continentes y es idioma oficial de casi todas las organizaciones de ámbito internacional. Nuestra lengua es potentísima, y la estamos desaprovechando o, lo que es peor, la estamos despreciando.

Por último, quiero criticar con contundencia y rotundidad a la educación bilingüe. Es un engaño y un desastre. Dicho por docentes de colegios e institutos bilingües de toda España, con ese sistema educativo, los alumnos no aprenden ni inglés, ni la materia que estén dando. ¿Alguien cree que, un niño de 6 o 7 años, puede entender procesos complejos como la fotosíntesis, el Teorema de Arquímedes o el de Pitágoras en inglés? Es imposible. La cuestión es que bajan el nivel de las asignaturas para que los alumnos las puedan medio seguir en inglés, con lo que al final, ni aprenden las materias en cuestión, ni aprenden a comunicarse en inglés (porque los exámenes los hacen muy fáciles, con dibujos, completar palabras, etc.). 

Puedo entender que se fomenten campamentos de verano de inmersión lingüística con nativos, que se fomenten clases de inglés por las tardes como actividad extra-escolar, pero desde luego, dar materias troncales en inglés me parece un disparate que a mi, si fuera padre, me alarmaría. 

A modo de ejemplo, dicho por alumnos que estuvieron en un instituto que ofrecía curso bilingüe y curso no bilingüe. En tercero y cuarto de la ESO dieron algunos matemáticas en inglés y otros no. Al llegar a bachillerato, varios de los que las dieron en inglés tuvieron que dejar la asignatura, porque su nivel estaba muy lejos del de los otros alumnos y no podían seguir las clases. Lo que pasaba es que en su clase habían simplificado mucho los temarios y la dificultad de la asignatura para poderla dar en inglés. Conclusión, no se si sabrían inglés, pero matemáticas, desde luego que no. 

He dicho.

Un saludo,
Alberto. 

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